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Una invitación a participar de un imaginario compartido

Descubre la fauna y flora desde el punto de vista de los propios animales

Vive la historia y los secretos arqueológicos de las islas

Participa de un mundo mágico inspirado en nuestro folclore

Nuestro folclore está hecho de múltiples capas, como los sedimentos que forman el suelo. Algunas de ellas probablemente tienen un origen prerromano, quizás incluso neolítico. Como las viejas piedras de los castros, esos materiales han sido constantemente reciclados, mezclados, reinventados y adaptados a los gustos de cada época y de cada audiencia. En la Edad Media, las rutas jacobeas trajeron nuevas modas: la Chanson de Roland y los ciclos artúricos se fragmentaron en cuentos enraizados en el paisaje. En este suelo fértil, la población de nuestras comarcas compuso sus propias leyendas sobre los antiguos habitantes de los castros y su lucha con caballeros de resonancias medievales. Más tarde, los expertos en heráldica, en su ansia por brindar a los hidalgos historias épicas de las que colgar sus escudos, removieron en los archivos medievales y completaron con fantasía y referencias mitológicas el abolengo de estos nuevos linajes. A estas historias se sumaron relatos de origen culto y especulaciones de eruditos, y todo este material volvió al pueblo, como del pueblo habían brotado las fábulas luego codificadas como obras literarias y romances escritos. Los relatos de los pescadores, de los viajeros, de las abuelas a los nietos, de las noches de "fiadeira" y de los cuentacuentos junto a la lumbre se adornaron con esas influencias, se transformaron y dieron lugar a nuevos motivos, más tarde cultivados con la lengua vacilante de las capas ilustradas del Rexurdimento, que los legaron a escritores más recientes como Ferrín, Cunqueiro, Xohán Cabana… los cuales supieron combinar los viejos temas con su propia voz literaria. Y eso, en suma, es el folclore: una corriente subterránea que brota en fuentes o se remansa en lagunas estacionales, que recoge el agua tanto de los infinitos besos de la lluvia, como de los pequeños arroyos o de los ríos con nombre... pero que, al fin, siempre discurre y nos hace a todos y todas sus tributarios y deudores.

Nesa idea, de que o folclore non é -non debe ser- un corpus pechado ou unha ruina inerte, como tampouco o é a lingua, fúndase a filosofía deste proxecto. Por iso Illas das marabillas, que dende a súa propia concepción como xogo interpela á participación, é tamén nunha invitación a prolongar eses túneles subterráneos cara a Mourindade compartida onde conservamos os nosos tesouros.

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